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La verdad sobre la lactosa

La verdad sobre la lactosa

¿Es mala?¿Mi estómago hinchado y malas digestiones son por la lactosa? ¿Es mejor evitarla? ¿Es preferible que tome leche de almendra o avena?

Analizando la leche

En primer lugar deberíamos entender la composición de la leche fresca:

  • Agua 87%
  • Proteínas: 3,2 gramos de proteína por cada 100ml de las cuales el 80% es caseína. La caseína es una proteína que contiene aminoácidos esenciales (que no se pueden sintetizar en el organismo y deben ser incorporados en la dieta) tales como lisina y leucina. El otro 20% de proteínas consisten en α-lactoalbumina, β-lactoglobulina, albumina sérica, inmunoglobulinas, lactoferrinas.
  • Grasas: 3,9 gramos de grasa por cada 100ml que está enriquecida en ácidos grasos de cadena corta y principalmente son grasas saturadas, aunque también posee alguna grasa insaturada como el ácido oleico.
  • Vitaminas y minerales: Vitaminas del grupo B (B12 y ácido fólico) y vitaminas liposolubles. A y D. Además la leche es abundante en Calcio, aproximadamente unos 120 mg por cada 100ml. Desde Futurlife21 queremos erradicar el mito de que la leche es la principal fuente de Calcio de la dieta. Sin ir más lejos 100gramos de garbanzos tienen más calcio que 100ml de leche, aquí tenéis una lista de alimentos con alto contenido en calcio.
  • Azúcares: Donde el componente estrella y más abundante de la leche (después del agua) es la LACTOSA. 

¿Qué es la lactosa?

Pues bien la lactosa es un hidrato de carbono, es lo que le da el sabor dulce a la leche. La lactosa se forma de la unión de una glucosa con una galactosa. Para poder procesar la glucosa y la galactosa en nuestro cuerpo y obtener energía de ellas primero debe romperse el enlace que las une.

¿Qué ocurre cuando no producimos los suficientes niveles de lactasa en el intestino?

La respuesta es aparentemente sencilla, que no somos capaces de degradar la lactosa y de asimilar los azucares simples que la componen (glucosa y galactosa). Al quedar lactosa libre en el intestino las bacterias de nuestro intestino, lo que conocemos como microbiota, son capaces de fermentarla. La parte negativa es que al hacerlo generan residuos como ácido láctico, CO2, metano e hidrogeno. Estos componentes pueden irritar el intestino y generar inflamación a la par que producir gases e hinchazón, lo que resulta en los clásicos síntomas de la intolerancia a la lactosa (dependerá de la cantidad de lactosa ingerida y de los niveles de lactasa del individuo).

¿Qué leche debo elegir?

Intolerante diagnosticado: En primer lugar si eres intolerante diagnosticado y eres de esos que no pueden vivir sin su vaso de leche tomar leche sin lactosa sería una opción. Básicamente es una leche a la que se le añade de manera artificial lactasa para que se degrade por completo la lactosa.

Hay productos derivados de la leche bajos en lactosa. Estamos hablando de los fermentados lácticos como el yogurt y nuestro amado ¡Kefir! En estos alimentos se ha producido previamente un proceso de descomposición de la lactosa y tienen niveles tan bajos que incluso pueden ser tolerados por personas con pocos niveles de lactasa (y que no toleran la leche). Además estos productos están cargados de probióticos que mejorarán nuestra flora intestinal.

Hay algunos estudios que han demostrado que incluso pueden favorecer la mejor digestión de la lactosa en el intestino reduciendo así la sintomatología de la intolerancia.

Por tanto, si se posee una leve intolerancia a la lactosa nuestra recomendación son los fermentados lácticos, cargados de probióticos y con todos los nutrientes más importantes de la leche.

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